miércoles, 4 de enero de 2017

POR A LA MORT

Resultat d'imatges de hombre viejo con bastón paseando
Aquest matí m'he trobat amb un senyor major del meu poble que passejava per la porta de ma casa agafat del seu inseperable gaiato. Quan l'home s'ha percatat de la meua presència, ha anat disminuïnt la velocitat i reduïnt marxes fins que finalment ha estacionat davant meua. Després d'una potent alenada i dues o tres bocanades d'oxigen, alçant uns centímetres el seu bastó amb un moviment tremolós i un tant expressiu, m'ha dit:

- Ai xiquet, els genolls i les cames no em funcionen.

Una vegada recuperat, ha focalitzat la seua lenta mirada en l'interior del meu garaig i inmediatament ha proseguit senyalant el meu cotxe amb la punta del seu bastó:

- Què fas, netejant el cotxe? Em podries posar una mica de gasolina d'eixe cotxe tan bonic que tens ahí aparcat? Eixe cotxe, arreu arreu, valdrà un millonet de pessetes.

Aquest senyor sempre m'ha demostrat tenir un gran sentit de l'humor. Com a mi també m'agrada la broma li he explicat que el meu cotxe funcionava amb gasoil i no amb gasolina com ell realment pensava. A continuació, he seguit:

 - Si vosté s'anima a canviar de combustible jo li puc posar gasoil, però pot imaginar-se quin seria el final...

L'home, amb un entranyable somriure, m'ha contestat:

- Ni gasoil ni gasolina xiquet, deixau estar, tot és broma, allò que realment voldria és tindre 20 anys menys. Ja tinc quasi un segle de vida, saps? Jo crec que ja sóc un poc majoret...

Li he dit que de moment, no s'ha inventat això de poder llevar-nos edat. No obstant, he continuat:

- Ara bé, allò que sí està en les nostres mans és aguantar amablement el que ens passa. O siga, és preferible suportar el dolor amb paciència i amabilitat. També podem  cuidar-nos descansant i acudint al metge perquè ens recepte alguna coseta que ens suavitze una mica el dolor...Però llevar-nos edat, això no és possible...

L'home m'ha explicat que tampoc li preocupa massa això d'anar-se'n cap allà... M'ha dit també, amb les seues paraules, que té la maquinària massa oxidada i que tampoc li fa massa gràcia això de donar feina als altres. Curiós, veritat? Resulta impactant com, mentre hi ha gent que té pànic a morir, hi ha d'altres que veuen la mort com un estat, encara que indesitjable, almenys sí natural.

Cal ser conscient que el tema de la mort semmpre ha sigut ocultat, amagat, negatiu, evitat, esquivat....Però clar, en definitiva som animals, simplement això: animals. No som ni superherois, ni sobrenaturals, ni infinits, ni immortals, ni molt menys superiors a la resta d'animals...Som això, animals, animals que pensem,  això està clar, però animals a fi de comptes. Animals mamífers com un gos, com un gat o com un porc. I més prompte que tard ens n'anirem cap allà, al mateix lloc que aquest estimat home.

D'altra banda, convé que cuidem els nostres majors, ells són font de saviesa però també són els qui han treballat pel nostre present. Compte amb això: no deurien ser mai cap molèstia, més bé haurien de ser prioritat en la nostra societat. Els nostres majors són, en acte, allò que nosaltres som en potència. I pel que fa a la mort, tampoc us preocupeu massa, a fi de comptes, quan la mort vinga, en eixe moment, nosaltres ja no hi serem...Si hi ha una veritat més gran i evident en este món és que tots passarem o bé per la caixa o bé cremats entre brasses, això sí, sempre i quan no inventen altra cosa més moderna que tampoc m'extranyaria.

lunes, 2 de enero de 2017

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.


Resultat d'imatges de falsa navidadYa en Noviembre, las luces de colores, los Papás Noeles y la música navideña invaden nuestras calles anunciando la llegada de la Navidad. Los centros comerciales ponen toda la carne en el asador con la intención de despertar nuestra bestia negra del consumismo que late silenciosamente. Todos reconocemos que detrás de la parafernalia subyace un mensaje subliminal: “gástate el dinero, es ahora el momento”. De hecho, la mayoría consideramos inevitable vaciarnos los bolsillos saliendo de compras y haciendo regalos a nuestros seres queridos. Seamos sinceros, este consumismo actual es alarmante y ha llegado ya a cotas demasiado altas. Pero la cosa es más grave aún si analizamos nuestra  situación económica, totalmente incoherente con el comportamiento compulsivo, masivo e irreflexivo que tenemos por comprar. Mejor no nombrar datos de pobreza no sea cosa que pillemos a alguno de ustedes masticando cigalas u otros crustáceos tan peligrosos para el paladar.

En lo que concierne a nuestras decoraciones navideñas al menos huelen a sinceridad, en realidad son puestas para crear un clima familiar y de proximidad en nuestro entorno. Si nuestras calles prolongan este clima, bienvenida sea la decoración, pero generalmente no es así en tanto y cuando se meten en nuestro inconsciente estimulándonos a gastarnos la pasta, aunque sea con bolsitas llenas oxígeno. De hecho, la cosa se ve más clara si analizamos el origen y la función que tiene Papá Noel en nuestra sociedad: es americano, gordo y trae siempre muchos regalos. ¿Pero los regalos quién los paga? El papá, no el Noel sino generalmente el mileurista o incluso el que se encuentra en el paro, apunto de ser desahuciado y le cuesta llegar a fin de mes. Entiendo que algunos utilicen esta fiesta religiosa como trampolín para descansar, salir, estar con la familia, lo que hacemos las personas cuando no trabajamos. Pero por favor, permítanme que separe la alegría festiva del desbarajuste y el consumismo exagerado, no quiero ofender a los más necesitados. Cada cual haga lo que quiera en su casita, si uno quiere poner ciervos de madera que ponga ciervos, si otro quiere poner cabras montesas que las ponga, si desea iluminarse todo su chalet y contratar 10,000 vatios de potencia para que resuenen villancicos las 24 horas del día, allá ustedes, si se lo permiten sus vecinos... De hecho, como dice mi querido amigo y militante de la vida, Carlos Moukarzel: no decoran igual Donald Trump que José Mújica. Eso sí, la vía pública es de todos, señores, y esa iluminación cuesta dinero.
Por otra parte, en estas fechas tan señaladas nos enviamos mensajes con imágenes prediseñadas. Resulta curioso, con la importancia que le damos a estas fechas y ni  siquiera nos paramos a elaborar nuestro propio mensaje en función de a quién vaya dirigido. ¿Dónde están las postales navideñas? ¿Ubi sunt? La cultura de lo precocinado y recalentado resurge con más fuerza en estas fechas tan entrañables: el mismo vídeo que te envía tu mujer o tu novia, te lo envía ese amigo con el que compartes ducha en el gimnasio, ese mismo al que le ves el culo todos los días. Bienvenidos al copia y pega, el mismo copia y pega que utilizan los chavales cuando hacen trabajos del instituto, el mismo copia y pega que tanto nos cabrea a los docentes. Autenticidad, seamos serios, si quieres a alguien, si alguien te importa, sal de tu zona de confort y llámale o envíale un mensaje personal, que salga de tu corazón, de tu alma o al menos de tu puño y letra. Seamos serios: deja de hacer lo que la mayoría. Siendo sincero prefiero apagar el teléfono que estar leyendo imágenes y mensajes precocinados, todo sea dicho, algunos con faltas de ortografía imperdonables. Llamadme raro, me da igual, pero no entro al trapo, es algo superior a mí...
Venga, va, tiremos la casa por la ventana: la vajilla más nueva, el marisco, los polvorones, el champagne, los turrones, el entrecot, el solomillo y los padrinos a rascarse los bolsillos sí o sí....Son navidades y hay que estar ahí, comiendo y con gente, rodeado de mucha gente, aunque esa gente te la sude, aunque sólo compartas con ella tu tercer, cuarto o incluso quinto apellido. Así es la navidad, una época en la que aumentan las visitas al psiquiatra pero también un periodo en el que por imperativo hay que sonreír, una época en la que hay que cantar villancicos y también hay que brindar sonriendo por un año nuevo. Bienvenidos a la navidad, una época en la que tu vida es perfecta, en la que saludas a todo el mundo, en la que eres bueno, bondadoso y solidario... Seamos sinceros, así es la navidad, una época en la que más que sentarte para compartir, te resignas a soportar ese primo machista o esa cuñada pija y prepotente. Así son las navidades, un periodo en el que se te exige presencia física, una época en el que nos olvidamos de la interiorización, para eso ya tenemos a Paolo Coelho o acudimos a nuestro life coach.  
Independientemente de cuales sean los orígenes de la navidad, resulta muy curioso que la celebración navideña nos someta a una serie de obligaciones cuidadosamente diseñadas y estructuradas de forma rígida e inamovible. Independientemente de las creencias místicas, es innegable que entorno a la navidad gira una interesante combinación de actitudes y sentimientos, tales como la entrega, el perdón y la culpa. Pero seamos sinceros, muchos asesinamos la celebración cristiana religiosa pero contribuimos, puede que de manera inconsciente, a que haya otras creencias, normas morales y rituales nada humanos. Así es, profanamos lo sagrado, olvidamos el nacimiento de Jesús pero colgamos esos papás noeles diminutos y luces intermitentes en nuestros balcones. Nos olvidamos del adviento y el perdón pero hacemos grandes regalos y estrenas a golpe de cheque o talonario. Sin embargo, la simbología cristiana aguanta y sigue resistiéndose: el nacimiento de Jesús, la estrella de Belén, las campanas anunciando la buena nueva y los regalos que se intercambian a modo de símbolo y como recuerdo de los magos de Oriente.
Quiero desearos paciencia, mucha paciencia, para rematar visitas y compartir mesa los pocos días que nos quedan. Ya sabéis lo que cierta cantante española le decía a su mediática pareja en plena persecución paparazzi: "Enseña dientes...".  Pues eso, aplícate el cuento si realmente te importa lo que piensen de ti, suele dar muy buen resultado. Eso sí, no te sorprendas que en la mesa haya alguien a quien le moleste tu alegría y entonces enseñe más dientes que tú. Si esto ocurre, tranquilo, a fin de cuentas: "el hombre es un lobo para el hombre", animal competitivo, como bien supo ver Thomas Hobbes. Si se da el caso, no saques los colmillos, dicen que la respiración profunda o diafragmática no va nada mal y además libera los chacras y ayuda a focalizar la atención . Mira por dónde, al final, habrá que echar mano de esas infusiones con efecto inmediato: Buckay, el mindfulness y la nueva religiosidad, eso sí que no me lo esperaba....

De estas navidades me quedo con la ya tradicional visita que mi vecino José María me hace por el tejado. Es lo que tiene tener como vecino a un ser tan querido. ¡Que ese ser sea tu hermano, eso ya es el colmo! Llegados a este punto, permítanme, ahora sí, que les desee Felices Fiestas y un próspero año nuevo.

                                                                                                                Sergi Pascual
                                                                                                                Filósofo y Teólogo